No quiero que se me pase la vida sin antes reconocer a quién es un figura tan importante en ella. Ese hombre tan bueno y especial para mí que siempre me ha dado abrazos, apoyo y muy buenos consejos.

Gracias por ser esa gran persona que me dió la vida y por lo que en ella tengo: una familia, un techo bajo el que vivir y una educación. Garacias a ti soy lo que soy y lo que seré, pues no hay un solo día en el que deje de crecer contigo.

Siempre incondicional, lleno de grandes dosis de paciencia, observándome, enseñándome y protegiéndome.

Eres un hombre de verdad. Un gran protector. Un referente a copiar. Una buenísima persona. Mi mejor amigo. Mi fiel compañero en el camino.

Eres ese ser que me ha explicado siempre el por qué de las cosas, restándole importancia a cada batalla surgida con una alentadora sonrisa.

¡Hay que ver a veces, lo mucho que injustamente me he llegado a enfadar contigo! Y aún así me has regalado tu comprensión y paciencia. Siento decirte que te va a tocar aguantarme hasta que Dios lo quiera, con todas mis virtudes pero también con todos mis defectos, por que NO PIENSO DEJAR DE SER TU HIJA. Dificil se me hace imaginar una vida sin tus abrazos, tus palabras, tus consejos ni tu sonrisa alentadora, nuestras charlas, tu esencia al completo. Estés o no estés conmigo, siempre serás mi padre.

Tú que con tu paciencia y comprensión me regalas el tiempo suficiente para que mis males pasen. Abrazándome siempre.

Y en un día como hoy no quiero perder esta gran ocasión de felicitarte brindándote este pequeño homenaje. No creo que haya en el mundo palabras para expresarte cuán grande, la gran admiración que en mí despiertas y lo mucho que te quiero.

Orgullo de hija, por ser un hombre que enseña la verdad y tan generoso con los demás. Supiste ganarte el respeto y admiración en la gente con tu generosidad, dedicación y cariño, convirtiéndote en un hombre muy respetado, un gran referente para muchos en tu trabajo un ser muy querido y respetado.

Tú, mi padre, el ser que más respeto y admiro.  Mi gran amigo leal y desinteresado. Mi escudo y compañero en grandes batallas. Mi más leal protector. Mi guía en el camino de la vida.

Gracias por tu paciencia, comprensión y apoyo incondicional. Teniendo fé en mí y amortiguándome y alentándome en todos mis tropezones. Para quién no seré nunca más importante. Nunca mejor defenido, tú que siempre llevas un teléfono encima por si necesito que me rescaten en cualquier momento y lugar dispuesto siempre a salir corriendo por mí. A quién solo puedo pagarle con mi amor por su dedicación y entrega absoluta.

Todo un caballero en su vestir aún no llevando nada puesto, ere un hombre sabio. Dulce y prudente. Siempre tan respetuoso, cortés, dispuesto y cariñoso.

Tú mi superhéroe, mi fortaleza inexpugnable (imbéncible) y mi paño de lágrimas. Mi orgullo y mi felicidad.

Gracias papá por todo. Por lo que me enseñaste, lo que me diste, por tus sabios consejos, por tus aplausos en mis triunfos y tu apoyo en mis fracasos.

Y aunque no pudiera verte, siempre te llevaré conmigo, gracias al gran legado que me has dejado, tus enseñanzas, tus cuidados y tu cariño.

Gracias a la vida por ser mi padre

A ti que eres padre, a ti que mereces reconocimiento, a ti que siendo padre has recibido estas letras..