Según el informe Pisa, año tras año, nos colocamos siempre ocupando los últimos puestos.

  • ¿Qué hacemos para evitar ésto?
  • ¿Qué es lo que falla exactamente?
  • ¿Por qué los expertos no terminan de ponerse de acuerdo llegando a un consenso eficaz para obtener mejores resultados de un año para otro?

Solamente ya con un cambio muy profundo en el paradigma educativo, con una renovación total del concepto de enseñanza y de organización de esta.

Posiblemente, habría que empezar reformando la formación en los propios educadores. Enseñarles mejores dinámicas de enseñanza para facilitar e incrementar el aprendizaje a sus alumnos y no solo basándose prioritariamente en adquirir conocimientos académicos sin tener en cuenta la gestión emocional de todos y cada uno de los discípulos que están a su cargo por no estar preparados para ello.

En España se prioriza la memorización por encima del razonamiento. Pero se sabe que eso no es válido, o no al menos lo más válido para la educación integral de las personas.

¿Cómo se podría solucionar esto?

Habría que empezar actualizando el contenido formativo de los educadores. Hacer una reforma en la carrera universitaria de magisterio donde deberíamos de incluir asignaturas como la de «Psicología del aprendizaje» o «Psicología de la motivación» incluso la asignatura de la»Psicología de la atención». Tres asignaturas claves para entender como el ser humano es capaz de aprender.

En el caso de que el docente no viene de una carrera propiamente de educador, que al menos se haga una formación puente que le prepare para extra preparado para impartir clases. Que todo el que imparta clase en los colegios, etapa primera en el desarrollo de una persona, tanto a nivel académico como personal, esté preparado, bien por una carrera de educador ya reformada en su materia, bien por un master en gestión de equipos y personas especializado en enseñar. No cualquiera con título universitario pueda ser profesor porque puede saber mucho dato académico sobre matemáticas o física o cualquier otra materia pero no saber transmitirla por lo que no despertará la motivación ni la atención en los alumnos. Hace falta más el estar capacitados para gestionar personas desde los comportamientos emocionales que dan clara seña de como está un alumno en el momento de su aprendizaje y menos importancia a los meros datos académicos técnicos que el docente sepa. Si un educador sabe enfrentar la actitud, sea cual fuere de un alumno, reduciríamos bastante la desmotivación en un alumno evitando que terminase a la larga en un fracaso escolar.

Otra posible solución a tener en cuenta, sería la de modificar los métodos pedagógicos retrasando la edad de la memorización y los exámenes para poder potenciar, en edades mas tempranas, el desarrollo de la creatividad y el aprendizaje vivencial, dando así, un verdadero impulso a un sistema educativo más emocional, más personalizado, prestándole más atención a las necesidades individuales. Son los alumnos, las familias, los maestros y la sociedad en general las perjudicadas por un sistema educativo mal pensado y diseñado, incapacitado de mantener a los estudiantes atentos y motivados para su aprendizaje.

Tenemos un sistema totalmente obsoleto y muy dominado por ideologías políticas que nos desvían bastante de la realidad para poder encontrar la solución que verdaderamente necesitamos.

Hay quién piensa que los recortes son causa del fracaso escolar. Hoy por hoy, el siglo XXI, gracias a Dios, hemos llegado a alcanzar en nuestro país un nivel socio-económico que nos permite desarrollarnos a las personas en lo académico. Quizá, con la aparición de la crisis, los recursos hayan estado se hayan reducido, pero no son menos que en décadas pasadas donde las becas eran mucho más reducidas y aún así, hemos comprobado que en nuestro país, a pesar de la carencia de medios, la población ha conseguido llegar a tener formaciones técnicas y universitarias, aumentándose así y en mucho, el número de titulaciones en nuestro país, y con ello, aumentar nuestro nivel cultural como sociedad.

Si nos remontamos a los años 40, 50, 60 y comparamos situaciones en nuestro país, nos daremos cuenta que los medios económicos en aquellos años de las familias casi inexistentes y sin embargo, las personas que nacieron en los 70, 80 ó 90, podemos decir que en una porcentaje alto llegaron a obtener sus formaciones universitarias o de profesionales técnicos a diferencia de los años 40, 50 ó 60. ¿Son los recortes verdaderamente un impedimento y motivo de fracaso escolar o una excusa que además nos hace perder el foco en lo verdaderamente importante para poder mejorar nuestra educación en los colegios para alcanzar los niveles requeridos en Europa y reducir en nuestro país el fracaso escolar?

Otros dicen: si no se cambiase constantemente las leyes… Hoy aprueban unos, según quién gobierne, y mañana cambian el poder y derogan esa ley implantando una nueva. ¿Acaso es la ley la que enseña, la que estudia las lecciones y la que se examina o son los educadores los que enseñan y los niños los que tienen que estudiar y los que finalmente se examinan?

Sería necesario dejar a un lado las ideologías políticas de cada uno para abordar de verdad lo importante en cuanto a esta materia se refiere para que podamos mejorar la educación de nuestros hijos en nuestro país y asegurarles un porvenir cultivado y dejar de desfocalizarnos en lo verdaderamente importante para tener un buen sistema educativo en nuestro país.