Cada uno de nosotros llevamos nuestra mochila cargadita de experiencias vivenciales.

¿Quién en algún momento no ha sentido el peso de su propio mundo encima y la sensación de no poder con ello?

La tristeza o  fatiga emocional, aparece en un momento de nuestra vida al sentir cargada nuestra mochila por experiencias negativas vividas. Puede darse en muchas circunstancias. Una mala situación laboral, en un proceso de divorcio, una mala gestión de la forma de relacionarnos con los demás, un desorden cotidiano que no conseguimos ordenar,…

Sentimos cansacio emocional, cuyos síntomas son la sensación de estrés, depresión y ansiedad, haciéndonos sentir agotamiento mental. En muchas ocasiones llegando a un estado de bloqueo.

Aparece en diferentes áreas y situaciones de la vida. En algunas actividades laborales como las sanitarias o asistencia psicológica, al igual que en la parte afectiva de las personas a falta de una adaptación de su propio entorno, e incluso, en las personas mayores, por las incapacidades que van sintiendo propias de las edad.

La fatiga emocional aparece cuando se da un estrés mental que se prolonga en el tiempo provocando en las personas un agotamiento con desmotivación, tanto físico como mental, que nos puede hacer, inconscientemente, provocar el rechazo y conducirnos a evitar y manipular nuestras propias emociones. Perdemos las ganas de comer, no dormimos bien, direccionándonos a una vida más aislada y sedentaria, algo que puede terminar siendo interno y repercutiendo claramente en nuestra salud. Creándonos problemas de atención y motivación por seguir adelante. Incluso pudiendo llegar a la despersonalización por la baja autoestima que se va adquiriendo, transformándonos en muy intolerantes a situaciones de estrés.

Este comportamiento adoptado, termina siendo resulta de importantes problemas en la persona que lo padece en sí mismo y en sus relaciones interpersonales. Al final, toda nuestra esencia personal es proyectada en nuestra vida y si nuestro estado de ánimo está siendo debastado terminaremos trascendiendo en un desastre a través de nuestras actitudes en todas y cada una de las facetas de nuestra vida.

Aprender a afrontar esta fatiga emocional, sentimiento de tristeza profundo, en el que todo nos puede parecer de color gris y muy pesado, es vital para poder combatirla y ser capaces de cambiarla.

La buena gestión de nuestras emociones nos ayuda a prevenir el hostigamiento a nosotros mismos y nos capacita para vivirlas más saludablemente.

¿Cómo detectarlas?

Detectar la causa exacta que provoca nuestra fatiga emocional es muy importante para poder evitar un problema mayor. Es necesario adoptar una actitud adecuada una vez interceptada para poder afrontarla. Puden ser causadas por problemas laborales, malas avenencias en la pareja, un decisión, discusiones diarias en cualquier ámbito de nuestra vida, relaciones tóxicas tanto laborales como de pareja o amistad, etc…

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Nuestras emociones, a diferencia de los pensamientos, que son más manipulables por las creencias adquiridas en nuestra vida, salen de nuestra naturaleza más pura. Una emoción siempre es positiva, pero va a depender de la sensación que nos dé lo que haga que nos pueda parecer agradable o desagradable.

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Es importante saber dividir las emociones de los pensamientos.

¿Cómo podemos enfrentarlas?

Siendo conocedores de habilidades para calmar ese estrés emocional y poder así transformar esas emociones negativas en sensaciones positivas, o bien, si no se conocen estas habilidades, buscar la ayuda de un profesionar coach o psicólogo, que te ayude a gestionarlo.

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Pautas a seguir que te pueden ayudar:

  • La autoreflexión junto a una adecuada respiración facilita el poder averiguar la raiz desencadenante de esa tristeza emocional.
  • Para conseguir esa calma mental y la detección de las causas de ese agotamiento ayudan mucho las técnicas de meditación o mindfulness, donde se aprende a realizar una adecuada respiración con nuestro organismo, permitiéndonos controlar nuestros episodios de ansiedad. Saber autoregular nuestro ritmo cardiaco nos ayuda a reducir tensión.
  • Estate presente sin ejercer resistencia en el momento, aceptando la situación y adoptando una actitud positiva. Saber comunicarnos correctamente con nosotros mismos evita muchos malestares emocionales.
  • El descanso y la buena alimentación hacen fuerte ayudan a fortalecer nuestra mente para afrontar el estrés emocional. Coger control sobre nuestra ansiedad facilitará el dormir bien para que nuestra mente no se vea desnivelada.
  • Mantener la mente ocupada con el ejercicio físico te aportará muchos beneficios psicológicos como vía de escape mental. Eliminas toxinas y a la vez generas «endorfinas», sustancia química que el cerebro reconoce como «la felicidad» al ser opiáceos naturales, procurando calma y creando bienestar en nuestro cuerpo, mejorando el humor, contrarestando los niveles altos de adrenalina provocados por los episodios de ansiedad y reduciendo los malos síntomas en la necesidad de nuestra mente de obtener más satisfacción emocional. El ejercicio puede es muy beneficioso para elevar nuestra autoestima. aunque solo se trate de dar un paseo y respirar profundo.
  • Establece un orden de vida en tu vida cotidiana marcando prioridades y generando pequeñas metas alcanzables que te hagan sentir reconfortado. Esto fortalecerátu autoestima bastante para combatir esos momentos de estado anímico de estrés emocional.
  • Conviértete en el centro de su vida, no en el de los demás ni en el de tu entorno, para estar bien contigo mismo. Si no estamos bien contigo mismos como vas a estarlo con los demás. La comunicación correcta con uno mismo evita muchos malestares emocionales.

Exterioriza tus sentimientos sin limitaciones para combatir tu estrés emocional.